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3 de mayo de 2011

"¡Santo ayer, sustancia de la niebla cotidiana!"




Hoy me desperté, tenia sed y ganas de vomitar, mis ojos me dolían y una fuerte presión en el pecho manoseaba una cruel melodía. Tenía ganas de ir al baño, pero el fuerte malestar me tumbaba; sin embargo, logre coger aliento para levantarme y caminar hacia el, mire mi cara, mis ojos estaban hinchados y mis labios estaban resecos… Abrí la llave del lavamanos y tome un poco de agua, me recupere un poco, luego salí y volví acostarme.

Mil recuerdos, recuerdos de un día llenos de fracasos, miserablesa y depresión.


El trago como el cigarrillo pueden estar jodiendo mi cuerpo, pero amarte me jode más la cabeza, la cual es la culpable de todas las actividades que hago para respirar…


Es indispensable para saciar mi necia necesidad, describir mi vomito, y los síntomas que me llevaron a inducirlo, por decirlo de alguna manera:

Un intento más queriendo decirte indirectamente lo que siento, percibo un vacio pero al mismo tiempo suelo calmarme al saber que las cosas siguen igual que ayer.

Es mejor sentir el nudo antes que sentir un dolor de cabeza como síntoma del famoso guayabo moral que estas cosas siempre traen como postre después de una decadente cena, no es fácil sentarse y pensar en ella cuando es lógico reconocer el sentimiento “frustrado”, no es “factible” querer  quererla y saber que ni siquiera puedo acercarme.

La verdad no sé qué hacer en momentos cuando sólo un recuerdo suele desesperarme…

-Quisiera dejar mi cuerpo y volar a través de ti, amarte como lo suele hacer el viento mientras caminas llorando.

La tormenta se está alejando y yo estoy volando como solía hacerlo antes de morir.

¿Ya he muerto o es solamente es mi imaginación?

-Veo a través de las paredes con el único fin de encontrarte, y poderte abrazar sin que te des cuenta. Puedo imaginar tan sólo un momento la adrenalina de un beso, tan sólo instante puedo alcanzarte desde acá.

Desde este horrible mundo desesperado que he creado en mi cabeza, puedo gritar que: nunca diré que mi vida dejo de pertenecerme desde que aprendí a volar para amarte.

…Puede llegar una mañana avisando una urgente necesidad de vomitar la discusión de la noche anterior frente al espejo.