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24 de marzo de 2011

Otro Intento

De nuevo en aquel parque... 

He llegado a la conclusión que escribo sólo basura para satisfacer mi gusto por la estupidez intelectual que a veces me acoge con sus brazos hipócritas y aberrados.

El tiempo no se la lleva bien conmigo, pasa a veces como un sutil amigo, pero cuando me confió suele escupirme en las heridas para que se me pudran más de lo que están.

Ayer estaba sentada en una banca del parque de la Independencia como cuando solía estar en el colegio, muchas imágenes de recuerdos que parecían estar ausentes se convirtieron en un fuerte dolor de cabeza, los nervios se me pusieron de punta y una maldita verborrea se hizo presente en el instante que encendí mi último cigarrillo.

Veía la gente pasar desapercibida, como si le valiera culo la existencia de quienes los rodeaban, yo buscaba su cuerpo y su voz, por un instante sentí su olor pero sólo fue un inútil recuerdo que estremeció mi estomago, me levante a buscar una cigarrería para comprar algo de licor y poder enceguecer mi vista y descansar por al menos tres horas del infierno que me acababa de crear.

Llegó la noche, la gente ya no era la misma y el ambiente era aun más pesado; me aferraba a la banca esperando a que pasara por última vez ¿última vez? …si nunca paso…

Mi cabeza apesta como la basura que está en ese poste… su hedor me fastidia y más vale que lo deje en este papel.


23 de marzo de 2011

Desde acá empieza todo

Resignación… ¿tal vez?

Decidí remontarme a un nuevo viaje de fantasía venenosa y adictiva, decidí alucinar con la droga más vendida en el mercado… la más aclamada por el público, decidí dejarme llevar y nuevamente cantar a un cuarto vacio sin lógica alguna, decidí ver las cosas con los ojos cerrados e imaginar infinidad de cosas deprimentemente hermosas para quien niega una trágica historia genuina.
Otra vez el “amante de una amistad enfermiza” está esperando en una esquina con la intención de acercarse a ofrecerme un nuevo trago.
Hoy he decidido dejarme llevar con un nudo en la garganta queriendo gritar suplicando que esta vez el golpe no sea en vano o por lo menos no deje una profunda herida, sino que sea un simple moretón más.
Alguna vez me senté al lado de un espejo y quise conversar con ella…
Ella asustada y ansiosa, se presentó sutilmente con el siguiente poema, anunciando la búsqueda desesperada de su ser amado, búsqueda inútil por su incapacidad de amar:

Mi interior se identifica perfectamente con el ambiente… frío y húmedo.
Mientras me disfrazo para salir a buscarte siento una gran presión en el cuerpo
Sin embargo, antes de abrir la puerta y sentir directamente el frio, mi cuerpo se debilita y pide a gritos evitar otra decepción más.
No, no quiero volver a intentar amar y sumirme en un maldito hoyo oscuro, donde la única luz es clavarme de nuevo mis palabras hirientes acerca de la maldita realidad que me besa…
No puedo amar a nadie…
Soy un maldito ser agobiado buscando descargarse.
Y aunque lograra descargarme me da miedo sentirme sin penas.
Penas son mis desgracias y añoranzas
Qué seria de mí sin ellas.