Alguna vez me senté al lado de un espejo y quise conversar con ella…
Ella asustada y ansiosa, se presentó sutilmente con el siguiente poema, anunciando la búsqueda desesperada de su ser amado, búsqueda inútil por su incapacidad de amar:
Mi interior se identifica perfectamente con el ambiente… frío y húmedo.
Mientras me disfrazo para salir a buscarte siento una gran presión en el cuerpo
Sin embargo, antes de abrir la puerta y sentir directamente el frio, mi cuerpo se debilita y pide a gritos evitar otra decepción más.
No, no quiero volver a intentar amar y sumirme en un maldito hoyo oscuro, donde la única luz es clavarme de nuevo mis palabras hirientes acerca de la maldita realidad que me besa…
No puedo amar a nadie…
Soy un maldito ser agobiado buscando descargarse.
Y aunque lograra descargarme me da miedo sentirme sin penas.
Penas son mis desgracias y añoranzas
Qué seria de mí sin ellas.
